-Y hela allí sentada a la cabeza de ese tan codiciado lugar, el que para algunos es simplemente el local de reunion, pero en realidad es la lugar en donde muchas desiciones sin precedentes han sido tomadas, ella con sus codos recostados sobre la finamente esculpida madera, en forma de mesa. Sus dedos entrelazados, denotando esa firmeza y seguridad que siempre la han caracterizado, levantó la mirada pero no de manera brusca, sino con un movimiento leve, ligero, tan minúsculo que solo aquellos ojos finamente entrenados pudieron notar. Todos quedaron expectantes de ella, y es que su simple presencia provoca tantas cosas que son imposibles de nombrar; algunos no logran calmar sus nervios, esos provocados por el saber enfrente de quien se está, otros simplemente perdidos en su hermosura no son capaces de tranquilizarse. Y es que ¿quien puede mantener su sano juicio luego de apreciar esa cabellera?, enorme, profunda, obscura, como la más fría y tenebrosa de todas las noches que pued...